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Redoblemos la apuesta por la innovación
La gestión empresarial se está convirtiendo en un arte sofisticado y cada vez más. Las reglas de juego de muchas actividades están permanentemente en transformación y la solidez de muchos de los líderes tradicionales de las industrias se resquebraja por la presencia de nuevos competidores que innovan en los modelos de negocio propios y alterando sus propuestas de valor y la forma de estructurarlas en la operativa diaria.
Además, los actores que provienen de economías emergentes ya no se contentan con incorporarse al entorno competitivo internacional: lo cuestionan y lo retan constantemente, en un contexto en el que, como sabemos, la lucha por la atracción y retención del talento es una de las más intensas a nivel global, mientras la incertidumbre geopolítica mundial nos enfrenta a una permanente turbulencia.
Vivimos momentos apasionantes para la gestión empresarial, en los que la lógica y la praxis de la dinámica empresarial requieren una mayor coherencia y orientación estratégica. Este es uno de los principios fundamentales de la gestión empresarial. Si analizamos aquellos proyectos empresariales más sólidos, podemos observar algunas tendencias claras. Están fuertemente impregnados de un sentido de dirección de carácter casi-permanente, con un conjunto de principios orientadores o valores intrínsecos de la gestión consolidados.
La toma de decisión de estos proyectos es coherente y orientada hacia el largo plazo frente al cortoplacismo que acompaña a otras muchas empresas en su gestión ordinaria. Son empresas que hacen de la vivencia de la innovación uno de sus rasgos fundamentales de para atraer talento y mejorar su posicionamiento competitivo.
Ma allá de las respuestas particulares, hay rasgos comunes, características que nos permiten entender que hacen de estos proyectos empresariales un modelo de constante estrategia de desarrollo sostenido en el tiempo, de los que se derivan crecimiento y rentabilidad en el largo plazo.
Los principales rasgos de estas empresas pueden concretarse en: Son proyectos con una identidad claramente definida y diferenciada en el entorno competitivo, que apuestan de forma permanente por la innovación en todos los ámbitos de la empresa, cuentan con un decidido proceso de crecimiento e internacionalización focalizado y han intensificado su apuesta por la creación, acumulación y difusión del conocimiento.
Acompañan estas características con un permanente sentido de exploración y de curiosidad sobre nuevos mercados, productos y mecanismos de gestión innovadores, gestionan la organización con las personas en el centro, canalizando la aportación de valor de los equipos hacia el proyecto empresarial, sin renunciar a una actitud “promiscua” que se manifiesta en la generación de una red de colaboraciones y alianzas que potencian las capacidades internas de la organización.
El éxito puede depender de muchos factores, pero el fracaso tiene un rasgo común: dejar que languidezca la apuesta por la innovación como factor determinante en la competitividad de las empresas, y creo que está ocurriendo en muchas ocasiones. La pérdida de fuerza en esta actitud de permanente transformación empresarial centrada en identificar nuevos modelos de negocio, mecanismos de acercamiento a los clientes, y, la generación de una cultura de innovación permanente en las organizaciones, hoy más que nunca, constituye el eje fundamental sobre el que estructurar los proyectos empresariales de futuro.
Aprendamos de las organizaciones más innovadoras que están formulando proyectos empresariales sostenibles en el largo plazo, y veamos de qué forma operan estos rasgos comunes que potencian su capacidad de competir: trabajan con horizontes temporales más largos que los de sus competidores, practican una mayor focalización hacia el mercado y las necesidades no atendidas de potenciales clientes, sus competencias y capacidades básicas son muy potentes y sobre ellas construyen sus elementos de diferenciación y, aprovechan las ventajas de las nuevas tecnologías (IA, Data, Digital) para generar iniciativas innovadores hacia el mercado y las operaciones de la empresa.
La aproximación al mercado de estas organizaciones más experimental que analítico, toleran mejor el fracaso en sus esfuerzos de innovación, aprenden de la experiencia y han generado una cultura en la que cada una de las personas de la empresa sabe interpretar cómo aplica en su trabajo la estrategia de la organización. Han incorporado a los consumidores más sofisticados y la observación del comportamiento real de los consumidores en sus procesos de innovación desde las primeras fases del proyecto, en sistemas de gestión de la innovación coherentes, que son, además, entornos atractivos para que todas las personas se involucren en ellos de forma activa.
Debemos procurar establecer claramente el desarrollo de negocios innovadores (sentido de dirección, cartera de productos/servicios innovadores, selección de proyectos de innovación) y, generar capacidad de innovación en la organización (liderazgo y cultura hacia la innovación, gestión de las personas y de los talentos, dinámica de relaciones externas, estructura organizativa flexible y orientada al cambio, gestión de procesos con un enfoque creativo frente a la excesiva orientación a la eficiencia, selección de nuevos indicadores de gestión, etc. Los retos que hemos señalado al comienzo son enormes, y las organizaciones que quieran plantear batalla en este contexto deberán generar esquemas organizativos orientados hacia la innovación.
Creo sinceramente que este es el momento de redoblar nuestra apuesta por situar la innovación en el centro de la competitividad y de la gestión empresarial. Necesitamos una dinámica de permanente transformación para desplegar el potencial de desarrollo de proyectos con vocación de futuro.
Me gustaría señalar una serie de pautas de conducta en relación con la cultura de innovación en las empresas, acompañado de grandes pensadores y autores que fueron capaces de ver la belleza de la estrategia y la innovación:
Establecer dinámicas disruptivas de pensamiento sobre el futuro de la organización, introduciendo la prospectiva social, política, económica y competitiva en la gestión de la empresa. Trabajar en línea de los expuesto por Clayton Christensen como “Future Back Strategy”, identificar el futuro de la organización y retroceder hacia el presente para diseñar adecuadamente los libros de ruta para hacerlo realidad.
Asumir una actitud más abierta al riesgo, huyendo de la tendencia a movernos en lo conocido y en la seguridad (teórica) de nuestro ámbito de influencia que coarta la búsqueda de nuevas Hagamos caso a Pat Riley (icónico entrenador de los Lakers) cuando dice: “Quién no se arriesga piensa en lo que puede perder, no en lo que puede ganar y esa recompensa es casi siempre mayor”.
Favorecer una mayor creatividad en la organización, que se manifiesta en la incorporación de profesionales con esta condición, mecanismos de gestión que alienten la participación abierta en procesos de creación, dinámicas de cooperación que alimenten la creatividad de las personas, procurando aprovechar la inteligencia acumulada en la organización. Albert Einstein dijo que “la creatividad es la inteligencia divirtiéndose” y necesitamos espacios para
Generar mecanismos de aprendizaje permanente para los profesionales a través de una apertura a la cooperación y a la interacción con empresas, centros de investigación, organizaciones no gubernamentales, personas expertas, etc. Incorporar nuevas miradas que se traducen en innovaciones en todos los ámbitos de la empresa. Sigamos la máxima de Marcel Proust que nos dijo que “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, si no en tener nuevos ojos”.
Establecer mecanismos que permitan la experimentación en todos los campos de la empresa como un instrumento que potencie la innovación. Necesitamos explorar permanentemente nuevos caminos para generar espacios de creación de valor que hagan frente a los profundos cambios que se dan entorno competitivo de las empresas. Como decía Mario Benedetti: “Cuando teníamos todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas”. En eso estamos: experimentando permanentemente para adaptarnos y aprovechar las nuevas realidades.
Promover una cultura y una praxis de intraemprendimiento que favorezca la innovación en todos los ámbitos de la organización. Facilitar la aportación de ideas, el trabajo sobre nuevos negocios y oportunidades de mejora de la organización, una cultura emprendedora para empoderar a las personas en búsqueda de nuevos caminos y respuestas. “Los seres humanos no nacen para siempre en el día que sus madres los alumbran, si no que la vida les obliga a parirse a si mismos una y otra vez”. Gabriel García Márquez describió, tal vez sin saberlo, el espíritu de una empresa innovadora y emprendedora.
Aprovechar la existencia de personas diversas en la mayoría de las organizaciones donde se mezclan culturas, formaciones y experiencias vitales que permiten diálogo, experimentación y vivencia de los proyectos empresariales más abiertas y creativas. La interculturalidad en los proyectos empresariales favorece una dinámica más innovadora que genera nuevos enfoques y nuevas oportunidades de desarrollo.
Saber responder al acelerado desarrollo tecnológico aplicando de forma inteligente estas innovaciones para generar nuevos modelos de negocio, mecanismos de operar y fortalecer nuestro posicionamiento competitivo.
Me gustaría visualizar la innovación en la empresa con la experiencia que vivo como observador del desarrollo de mi primer nieto (Luken) y su proceso de aprendizaje, descubrimiento, experimentación e interrelación con el entorno. Me gustaría que las organizaciones mantuviéramos algunos de sus atributos: la curiosidad que le provoca todo lo que es nuevo para él, sin importarle que sea algo común para el resto de los mortales, el disfrute inmenso que demuestra en todas las vivencias en que se sumerge, su capacidad de compartir con cualquier otro sujeto extraño, el descubrimiento permanente de nuevas sensaciones y emociones, una vitalidad - exuberante a veces para los adultos- gracias a lo cual está siempre abierto a nuevas oportunidades, descubrimientos, o nuevos juegos con los objetos más extraños y poco tradicionales. Es infinita la pasión con la que se entrega al logro de lo deseado.
Creo que debemos volver a convertir las organizaciones en esos jardines de infancia donde “los locos bajitos” daban rienda suelta a esas capacidades y conseguían hacer realidad sus sueños. La innovación se basa en estos principios, animemos a nuestros equipos a disfrutar: ahí está la clave de muchas estrategias exitosas.
Sabin Azua
Presidente de EUSMEX y socio de Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa
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DON JOSE Mº ARIZMENDIARRIETA
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